domingo, julio 13, 2014

Berlín y Potsdam Septiembre 2013

Este año estoy planeando un viaje por Italia aprovechando que me quedan unos días de vacaciones.  Lo que me ha llevado a recordar el viaje que realicé el año pasado a Berlín y Potsdam.
Así que me parece interesante compartir mis experiencias en dicho viaje por si os resultan útiles, si tenéis planeado visitar esas ciudades, o si sentís curiosidad.

Esta pequeña aventura comenzó el 12 de Septiembre del año 2013. Cuando mi hermana se marchó a Alemania hace año y medio, le dije que en cuanto tuviese dinero ahorrado iba a verla. Tardé en ahorrar el dinero, pero al final me planté en Berlín con mi tía, a la que convencí para que me acompañase.
Una vez reservados el vuelo y el hostal, y teniendo planificado el viaje, ya que teniendo tres días para ver Berlín y Potsdam (sin contar el viaje de ida y el de vuelta) no íbamos a perder el tiempo, sólo quedaba coger el avión y …..a disfrutar!!!!!
El vuelo de ida lo hicimos con Swiss Airlines. Clase turista con comida y bebida gratis, asientos espaciosos. Y un sobrecargo guapísimo. El de vuelta los hicimos con Brussel Airlines, en clase turista light, es decir, asientos espaciosos, pero sin comida ni bebida gratis. Y de chicos guapos nada (hubiese sido demasiada suerte)
Llegamos un jueves por la tarde-noche. Compramos la tarjeta Berlín Welcome Pass Museum, que nos servía para transporte ilimitado durante 72 horas y entrada gratuita al Museo Nuevo y al Museo de Pérgamo, a parte de algunos descuentos.
Una vez llegamos al hostal Generator Berlin Mitte, que nos pareció muy bueno y limpio (he de añadir que todos, y cuando digo todos es TODOS, los chicos que trabajaban allí eran guapísimos), nos fuimos a dar una vuelta por el barrio. Bien, la calle con prostitutas cada medio metro, perfectamente arregladas y aseadas, y muy guapas. Vamos que hasta en eso están organizados.  Cenamos en una plaza que había cerca del hostal y nos fuimos a dormir.
El primer día amaneció soleado, sí, llevamos el sol con nosotras. Fuimos caminando hacia la Puerta de Bradenburgo, por FriedrichStrabe y Unter de Linden. Desde la Puerta de Bradenburgo salía el FreeTour que íbamos a hacer, en el que nos contarían la historia de la ciudad y nos mostrarían algunos de los lugares más emblemáticos.  El tour nos gustó mucho. Fue instructivo y ameno. Después nos dirigimos al Museo Nuevo. Me gustó mucho. Las colecciones son impresionantes y las salas donde están expuestas no se quedan atrás. Me pareció uno de los edificios más bellos que he visto. Se pueden hacer fotos sin flash en
todas las salas, menos en la que se expone el busto de Neferti. Hablando del cual, es una autentica maravilla de la escultura. Describirlo como hermoso es quedarse corto. La sala donde se encuentra es pequeña y octogonal, con un techo de cristal en el centro por el que la luz natural incide directamente en el busto, realzando todos sus detalles. Parada para comer en la cafetería del museo, que era muy acogedora (hasta los baños eran bonitos). Y después al Museo de Pérgamo. Entrar por una puerta a una sala y encontrarte el Altar de Pérgamo te deja sin palabras. El Altar de Pérgamo, la Puerta del Mercado Romano, la Puerta de Isthar.................Muy recomendables ambos museos.
Por la noche vimos la Puerta de Bradenburgo iluminada. Personalmente me parece más bonita de noche que de día. La iluminación la realza más. También vimos el Parlamento. Y después del largo día, a la cama a dormir.
El segundo día nos encaminamos hacia la Catedral de Berlín, que a pesar de parecer una catedral católica por su decoración, es protestante. Cosas de Guillermo II, que quería una catedral por todo lo grande.
Es preciosa y luminosa. Subimos los 264 escalones, poco a poco, que tampoco estábamos en
ninguna competición, que llevaban a la cúpula, desde donde se puede disfrutar de unas vistas increíbles de Berlín. Después nos dirigimos al Barrio de San Nicolás, una zona de Berlín con un estilo completamente
diferente: fachadas claras, calles tranquilas, luminosa.......y con tiendas muy bonitas. Tomamos unas
cervezas cerca del río y nos dirigimos a Charloteburg, para visitar los jardines del palacio. El palacio nos los saltamos ya que queríamos ver los jardines y no teníamos tiempo ni fuerzas para todo. Es de los sitios que más me han gustado. Parterres con mezclas abundantes de flores, un lago casi a pie del palacio, un bosque por donde perderse.............el paraíso.
Por la noche, fuimos a cenar al restaurante de Berlotch Bert. Este restaurante se encuentra en el sótano de la casa que había pertenecido al dramaturgo alemán. La calle no tiene pinta de tener muchos restaurantes y la fachada del edificio estaba en obras, así que no sabíamos muy bien lo que nos íbamos a encontrar. Pero cuando entras, te encuentras un espacio bohemio y acogedor. Fotos del dramaturgo, velas, focos de teatro y un precioso reloj de péndulo decoran el local. La sopa de calabaza que tomamos allí es de lo más delicioso que he probado.
El tercer día amaneció nublado y un poco lluvioso. Tampoco íbamos a tener sol los tres días, sería demasiado pedir. Ese día fuimos a visitar Potsdam.
Nuestra primera visita fue el Palacio Nuevo (todos los palacios los vimos por fuera) y su preciosa tienda de regalos. Como detalle diré que tenían una lámpara de araña de cristal en el techo. El Palacio Nuevo se encuentra en los Jardines de Charlottehoff, otra maravilla de la naturaleza y el hombre. En esos jardines se encuentran varios palacios y una Casa China. Parece ser que los monarcas de la época se dedicaban a mandar construir palacios para su recreo personal. Nosotras vimos el Palacio Nuevo, el de Charlottehoff y la Casa China (que me encantó). Después de comer y con las pilas cargadas, nos dirigimos al Barrio Holandés. Este barrio se construyó para que los trabajadores holandeses no añorasen su tierra. Todos los edificios están hechos de ladrillo rojo, y las calles están llenas de cafeterías y tiendas decoradas con mucho gusto y encanto. De ahí, pasamos a la calle de Bradenburger, una de las calles principales, que desemboca en la Puerta de Bradenburgo. Ésta se construyó primero y después mandaron construir otra en Berlín. La de Berlín es mil veces más espectacular y bonita. Lo último que visitamos fue el Palacio de Sansouci, que significa “sin preocupaciones”. Los jardines son bonitos y al lado hay un molino (no me preguntéis la razón, porque no la sé).
El último día volvimos a Madrid.

Fue un gran viaje, sin problemas, divertido e instructivo. Un placer la compañía y muy satisfecha de haber realizado este viaje.


Como anexo os dejo una serie de apuntes útiles a tener en cuenta:


  1. El café con leche como lo entendemos en España no existe. Lo más parecido es un capuccino, parecido que no igual.
  2. El colacao tampoco existe.
  3. El chocolate caliente, no es nuestro chocolate espeso donde mojamos los churros y las porras. Es un chocolate líquido, sabroso, pero líquido.
  4. El agua es un poco cara. No te sirven jarras de agua, te sirven botellas. Y hay que especificar que sea sin gas.
  5. Los postres son un poco caros. Las tartas no. Una porción grande cuesta unos cuatro euros.
  6. Las tartas están deliciosas.
  7. Las raciones de comida son abundantes.
  8. El transporte público es muy eficaz y rápido. El plano de metro y tren hay que saber leerlo, porque las linea de metro y tren tienen los mismo colores y te puedes confundir. Una vez que te sacan de dudas, te mueves como pez en el agua.
  9. Las personas mayores no hablan inglés. Si vas a preguntar algo, no preguntes a un anciano.
  10. Algo de inglés tienes que saber. Los carteles están en alemán y/o inglés.
  11. El tema del nazismo se lo toman muy enserio. No es un tema para sacar en una conversación ni hacer bromas.
  12. A pesar de ser una ciudad grande, es tranquila y nada ruidosa (al menos las zonas por donde nos movimos nosotras). No hablan muy alto, y con alto me refiero al volumen de voz que utilizamos los españoles para hablar.
  13. No son de dar besos en las presentaciones, a diferencia de nosotros, que nos encanta ir sobando a la gente. Son educados; sí, la educación todavía existe en algunos sitios.
  14. En los patios de los edificios hay tiendas, restaurantes...muy curioso.
  15. La Torre de la Televisión la ves desde todas partes.
  16. Los semáforos duran muy poco. Un anciano con bastón o andador consigue cruzar gracias a que los coches respetan a los peatones. Y si eres joven, no te creas que te da tiempo a cruzar. A los tres segundos está en rojo. Y a los tres segundos en verde. Por lo que no esperas mucho cuando tienes que cruzar.
  17. Las tiendas y museos cierran pronto. Los muesos a las 18h y las tiendas (salvo algún centro comercial grande) a las 20h.
  18. En las estaciones de metro/tren hay muchas tiendas y puestos de comida rápida: pretzel, pan con queso, noddles...............

PD: Puede que vaya publicando entradas de los viajes que he hecho.

No hay comentarios:

Publicar un comentario